El cristal de Murano es un material artístico trabajado íntegramente a mano. Cada creación es única y puede presentar ligeras variaciones, pequeñas burbujas o irregularidades que dan fe de su autenticidad artesanal. Para preservar su brillo, transparencia y valor a lo largo del tiempo, es importante seguir algunas sencillas indicaciones de cuidado y mantenimiento.

Limpieza diaria

Limpieza del polvo:
Utilice un paño suave y seco (microfibra o algodón). Evite el papel rugoso o los materiales abrasivos que puedan rayar la superficie.

Lavado delicado:
Si es necesario, limpiar con agua tibia y jabón neutro. Aclarar con cuidado y secar inmediatamente con un paño suave para evitar manchas o depósitos de cal.

Qué evitar:

  • Detergentes agresivos o antical
  • Productos que contengan amoniaco
  • Esponjas abrasivas o estropajos metálicos
  • Lavavajillas, salvo indicación específica

Conservación y mantenimiento

  • Evitar cambios bruscos de temperatura.
  • No exponer a fuentes de calor directo (radiadores, estufas, chimeneas).
  • Colocar los objetos en lugares estables y seguros.

Para lámparas o composiciones complejas, se recomienda una limpieza periódica con un paño seco. En caso de desmontaje, manipule cada elemento individualmente y con extremo cuidado.

Golpes y reparaciones

El vidrio artístico no es templado, salvo que se especifique lo contrario. Los golpes o caídas pueden provocar roturas, incluso importantes.

En caso de daños, evite el uso de colas domésticas o intervenciones improvisadas. Para restauraciones, sustituciones o recambios, se recomienda acudir a personal especializado.

Valor a lo largo del tiempo

Un mantenimiento adecuado permite preservar el brillo y la integridad del objeto a lo largo del tiempo, manteniendo intacto su valor estético y artesanal. Cuidar un objeto de cristal de Murano significa custodiar una tradición que vive a través de cada detalle.